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¿Dónde quedó el espectáculo?

Carreras e imparables al por mayor. Así ha sido el arranque de la temporada 2019 en la Liga Mexicana de Beisbol contabilizando los cinco primeros días de rol regular. ¿A qué habremos de atribuirlo? ¿Pitcheo flojo de arranque? ¿Mucho poder de los bateadores? ¿O de plano la pelota “Franklin” es la culpable?.

Lo cierto que esos marcadores de escándalos no le abonan nada a la calidad del circuito. No hay equilibrio en los rosters de equipos y por allí, aunado a la nueva esférica, estaría la respuesta que buscamos.

Esta temporada será de altos carrerajes no solamente en este inicio sino en el resto del calendario. No puede ser –aunque es la realidad- que en esas primeras cinco fechas ya se hayan anotado un total de 526 carreras (13.84 carreras por juego, tomando en cuenta que hay dos partidos suspendidos), y que se han conectado 882 hits (un promedio de 23.21 por juego).

Dentro de esos 38 compromisos apenas se han registrado cuatro blanqueadas, y una de ellas fue con alto marcador de 13-0 recetado por los Pericos de Puebla a Tabasco. El marcador más decente hasta el momento es el 2-1 de León sobre Campeche.

¿Qué tan interesante resulta para el aficionado presenciar un encuentro de mucho carreraje? Creo que nada. Las palizas son el común denominador en cada fecha. Allí está el 22-10 que Rieleros le dio a León, el 16-5 de Campeche a Puebla, el 20-15 de Laredo vs Laguna y para rematar ese 22-12 con el que Aguascalientes le aplicó a Tijuana, en el primer partido de la historia para los Toros en que su pitcheo admite más de dos decenas de carreras.

Pero las carreras obviamente van asociadas con los hits –y también los errores- por lo que la gran cantidad de batazos que se están conectando por partido son de locura. La cantidad más alta de hits entre dos equipos en esta incipiente temporada es de 42 y se registró en el duelo que Durango le ganó a Monterrey 12-11 en 16 innings.

Un día antes entre Rieleros y Toros se repartieron 40. El más tacaño es de 10, en la blanqueada (2-0) de Tijuana a Durango allá en la frontera.

¿Dónde está entonces el espectáculo?.

MARCAS. Con ese ritmo de hit y carreras es difícil pronosticar que no caerán muchos récords de bateo. Aunque el 22-12 de Rieleros a Tijuana quedó un poco lejos del récord establecido por Diablos y Sultanes, en junio 17 de 1945, cuando los primeros ganaron 29-16, nadie se atrevería a apostar que con esta pelota tarde que temprano la marca de 30 carreras en un juego patentizada por Laguna a Puebla en el 2008 sea borrada en breve.

Tampoco estará exento el récord de más carreras anotadas por un equipo en una temporada que poseen los Pericos (959), así como también el de más carreras recibidas (956) de los Rieleros de Aguascalientes en 1991.

El récord de más hits conectados por un club en una temporada es de 1564 (Puebla) en 1968. Con el ritmo con el que ha arrancado este certamen tampoco sería raro esperar que la marca de los poblanos no se borre.