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El doping y la atractividad LMB

Beisból Mexicano
Beisból Mexicano

ECUACIÓN- Nadie podría cuestionar que en la búsqueda de la excelencia competitiva y de su poder de convocatoria, la Liga Mexicana de Beisbol acuda a diferentes factores que haga que los aficionados acudan a sus estadios. Es lo mínimo a lo que les obliga su inclusión en la industria del entretenimiento.

Parte vital de esta tarea, tan urgente como necesaria, lo está el que uno de los temas “de apoyo” lo sea la incorporación de refuerzos extranjeros que muy recientemente, incluye el hacer mexicanos a no pocos peloteros a los que la doble nacionalidad se les cuestiona severamente.

Pero creemos que en esa lucha por ganar atractividad, y en competencia frontal contra las liga Menores de Estados Unidos, el circuito mexicano va adelante en aspectos como salarios (en la LMB los peloteros foráneos ganan más que en el otro lado) pero se equivoca en al menos otros dos aspectos.

Uno de ellos, letal, el hecho de haber “ablandado” sus políticas antidoping, el relajar lo que antes se decía era un “faro” de honestidad y hoy es “gancho” para que peloteros de otras nacionalidades vean en México un destino “cómodo” en donde continuar su carrera.

Desde el año pasado, el béisbol de verano decidió que política en materia de combate al uso de sustancias prohibidas se constriñe a medidas recaudatorias. Esto es, que si el pelotero arroja “positivo” en un examen, basta que su club pague 5 mil dólares de sanción y casi por arte de magia esto se vuelve “negativo”. Abracadabra.

Son ya dos años en que el tema no aparece en la agenda, cero declaraciones, precisiones y en su caso, que diga que esto no es cierto. Muy al contrario, silencio, todo en “mute”, como si la intención fuera que se dijera que el que calla, otorga.

SUMA– Ahora, abonando a lo anterior, dan a entender que a la búsqueda de la competitividad se agrega otro factor: la aprobación del uso de la pelota marca “Franklin”, cuyos antecedentes indican que no se utiliza en ninguna otra liga profesional en el mundo. Otra vez abracadabra.

Bajo el argumento de que la empresa productora de pelotas será uno de los escasos patrocinadores oficiales de la liga, la LMB inserta un nuevo elemento que de manera directa, servirá para proyectar que la del 2019 tiene sobrados visos para ser una temporada de muchos batazos.

Sume usted cero “doping” con pelota “de goma” y el resultado no podría ser otro más que otra temporada como para asteriscos. Ya no hablemos de si los estadios aptos para el bateo y la fragilidad de al menos 10 de los 16 equipos contendientes.

¿Preocupa a la LMB la posibilidad de este escenario?

No lo creemos, ni tantito. El viejo circuito se encamina a una campaña que suponen “diferente” como sinónimo de “avance” sin querer ver que hay sobrados riesgos de que la liebre se les convierta en gato.

PREOCUPACIÓN– Llegó a República Dominicana un tema que desde hace rato debiera ser preocupación en México: el exceso de exportaciones de peloteros hacia Estados Unidos está deshaciendo el mercado de materia de reserva a nivel local.

Más allá de lo que es inherente a aspectos socio-económicos, en la isla empiezan a observar cómo es que a sus temporadas invernales se les empieza a notar que la falta de talento nativo  se agudiza cada año.

No hay una generación en ciernes (18-23 años) que se proyecte como la nueva hornada de estelares porque están viendo salir a borbotones la hornada de los 16-18 está emigrando, bajo contrato, al país del Norte y luego (Winter League Agreement de por medio) esos mismos muchachos son impedidos a jugar en su país natal.

Más o menos lo que desde hace rato sucede en México y que no se quiere reconocer. A la LMB le pasa a cada rato. ¿Cuántos y quiénes son los peloteros jóvenes que este año podrían pelear por el título de Novato del Año?

De la atractividad hablábamos.