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¿Fracaso o mala suerte?

 

Zapopan, Jalisco. México quedó fuera de la competencia por el título de su Serie del Caribe. Ese fue el precio de una actuación en la que se conjugaron muchas cosas, pero principalmente la mala planeación del equipo desde la percepción de muchos.

No fue el conjunto que desde otra perspectiva vimos fuerte, sólido y aspirante al título. Sobre el campo de juego la realidad fue otra. Su pitcheo de relevo no funciono, eso nadie lo puede negar, ni el mismo Benjamín Gil que a temprana hora de este martes, apenas unas horas después de quedar fuera, aceptó en entrevista exclusiva para mi compañero Héctor Meza que el bullpen fue clave en esa debacle.

Las opiniones de miles de seguidores no de Culiacán, sino de México, de inmediato se manifestaron en las redes. Se leyó de todo. También ese es el precio cuando se falla, y más cuando se opinó con argumentos respecto a la ausencia de jugadores que pudieron haber cambiado la historia.

Y digo “pudieron”, porque el beisbol es tan impredecible que hasta los grandes trabucos diseñados como “Dream Team” también fracasaron.

El de Tomateros no llegaba a ese nivel de equipo de ensueño. Pero tomando en cuenta que en los últimos años las grandes estrellas de Venezuela, República y Dominicana le hacían el “fuchi” a la Serie del Caribe, le abría de par en par las puertas a nuestro país para sumar títulos de manera más continua que en aquellos tiempo del 10-10-10.

A México nadie lo eliminó; se eliminó solo. Su bullpen se encargó de acelerar su muerte. Llegó en agonía al lunes por la noche, con la esperanza de un milagro: que Cuba pudiera vencer a República Dominicana. Pero eso no garantizaba saltar el obstáculo de la eliminación. Debía ganarle todavía a las Aguilas del Cibao en un partido de vida o muerte para ambos, pero que se volvió de trámite y del cual hacemos el apunte por separado.

Buscar culpables no tiene sentido. Lo que se ve no se pregunta. Allí están las respuestas a la vista, sólo es cuestión de interpretarlas.

Dicen que de las derrotas se aprende y este momento debe quedar no en el baúl de los recuerdos, sino en la memoria de quienes tienen la responsabilidad de armar el equipo en lo sucesivo.

Lastimosamente para la afición azteca se ha quedado por tercera vez en el frío sótano cuando la Serie se disputa en territorio mexicano. Y en la segunda de ellas fueron los Guindas con aquel 1-5 en Mazatlán de 1978.

Dejémosle al tiempo que cure las heridas, pero tener presente que para no volver a sufrir este incidente, accidente o error, habrá que sacar la libreta en la que se hicieron todos los apuntes negativos que el torneo les dejó aquí en Zapopan.

Jonrones. Las dimensiones son las oficiales y las mismas que existen en muchos de los estadios en México. Pero algo tiene de particularidad este estadio Panamericano que la pelota ha volado en demasía. Los jonrones si bien es cierto no cayeron en cascada, sí ha sido una Serie que se ha distinguido por la cantidad de cuadrangulares que se han conectado.

Ha sido la Serie del Jonrón, de batazos de todos colores y sabores, en donde el pitcheo no ha dominado. Y eso se lo pueden preguntar no solamente a los lanzadores de México.