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LA DEL TORO ES HISTORIA ESPECIAL

Que si fue Corito Varona y no Mike Brito el que lo descubrió, que con Yucatán y no Puebla, que si debe o no estar en Cooperstown, que en LMP su brillo fue mayor, que si merece o no tener su numero retirado o que Espino y otros fueron mejores que el, todos son argumentos muy buenos, sólidos, pero olvidamos algo esencial aquí en torno a la figura del ahora ejecutivo mayor de Tigres.

La historia de Fernando Valenzuela va más allá de su paso entero por grandes ligas o los dos circuitos grandes de México. De sus números (muy buenos por cierto), lo del toro es su presencia, su historia mágica en particular ese 1981 donde todos seguimos la huella del Toro.

De antemano les digo que no le alcanza a Fernando en números para llegar a Cooperstown. Tal vez sea por medio del fenómeno conocido como Fernandomanía la única manera de que tenga presencia en la villa del norte de Nueva York donde se guardan los “tesoros” del béisbol.

Lo de 1981 es difícil de describir. Fue como un torbellino, llegó y arrasó con todo. No recuerdo a México tan unido en torno a un deportista como ese año con Fernando. Y eso que fue una campaña partida a la mitad por la huelga.

En una época donde las comunicaciones no florecían como ahora, el internet estaba a unos años de salir adelante gracias a Tim Berners Lee, eran televisión, radio y diarios lo que “rifaba” para poder saber todo, cada paso que daba el zurdo de Etchohuaquila. De dónde viene, que come, donde jugó antes de llegar a Los Ángeles, eran de las preguntas típicas.

Valenzuela no sólo conquistó con carisma las mayores, sus números fueron muy buenos pues cinceló una muy completa temporada para novato alguno. 13 victorias con efectividad de 2.89, 11 juegos completos y 180 ponches.

El remate de esta historia vino en Octubre, los Dodgers, normalmente maltratados por los Yankees en Serie Mundial les ganaron la de 1981 teniendo como uno de sus protagonistas a Fernando en lo que fue la primera serie mundial con enfrentamiento de paisanos (el extraordinario Aurelio Rodríguez estaba con los del Bronx).

Valenzuela ganó Cy Young y novato del año para ser el primero en conseguir este doblete.

La fiesta en el país fue en grande. Hasta los presidentes de Estados Unidos y México lo recibieron.

Fernandomanía era tema cotidiano donde sea. Todos queriendo ser el Toro.

A finales de 1981 volvió a jugar en LMP y fue inclusive a serie del caribe como refuerzo de Naranjeros.

Después de ese año especial siguió como bastión de Dodgers por varios años. Puedo decir que después de admirarlo he tenido la fortuna de entrevistarlo y degustar el pan y la sal para hablar de béisbol y saber más cosas de este lanzador. Como el confirmar que estando en liga norte y con 1 solo lugar disponible en roster un joven Valenzuela se quedó en el equipo ¿y quién quedó fuera del mismo? Daniel, hermano de Fernando que dejó su sitio para que el menor de la familia siguiera adelante comenzando de esa manera la brillante carrera que conocemos.

Aunque oficialmente no está retirado, el número 34 resulta sagrado con Dodgers. No se utiliza. Se reconoce el impacto del mexicano sonorense. Dodgers solo retira números de elementos que llegan al salón de la fama con excepción del coach Jim Gilliam. Por eso ni Fernando ni Steve Garvey han recibido el honor. Creo que eso podría cambiar.

Yo estoy seguro que llegarán jugadores mexicanos que pondrán mejores números que el popular 34 pero, también estoy seguro que una historia como esa, un fenómeno como el que me tocó presenciar siendo niño en 1981  jamás se va a repetir.