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La deuda con Fernando Valenzuela

Beisból Mexicano
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SENSIBLE- Digamos que se trata de un asunto de fondo, no de formas, aunque estas últimas sean las que lo enreden todo. La Liga Mexicana de Beisbol anunció que el próximo 6 de Julio será instaurado como el día de Fernando Valenzuela y como momento “top” estará el que su número 34 sea retirado de los (muchos) 16 clubes asociados.

El boletín de la liga, obsesa con la grandilocuencia como hilo conductor, intenta al más puro estilo de los actos de fe, convencer a las audiencia que se trata de rendir tributo al “más grande lanzador de todos los tiempos”, lo que hace pensar que a lo mejor el adjetivo salió de una consulta a mano alzada. (Saludos a don Vicente Romo y a Ramón Arano).

No se trata en todo caso de centrarnos en lo que Fernando fue como jugador de sus números y cifras, de logros y resonancia, del impacto que tuvo en Estados Unidos y de la trascendencia que eso tuvo para el béisbol mexicano. De eso, nada está para la duda.

Aquí el tema es si dichos logros, todos ajenos a la LMB, justifican el homenaje que le rendirán a su ahora hoy socio (es dueño del club Tigres). Curioso es que el magno (LMB dixit) tributo llegue a un grande a quien ni siquiera le han hecho evento especial para ingresarlo al Salón de la Fama del beisbol mexicano. Han dejado en el limbo que ya fue votado para ingresar pero es hora que no le dan nicho.

El tema tiene “patas” luego de que en Los Angeles, los Dodgers no han retirado su número porque eso apenas para los que han ingresado a Cooperstown.

MOTIVO– Conociendo como se mueven  hoy las cosas en la LMB, no anda uno errado al pensar que se trata de un acto más mercadológico que deportivo y que esto priva, lo hacen de manera sensiblera. ¿Cuándo la propia liga se ha encargado de recordarle a las nuevas generaciones quién fue y qué hizo Valenzuela?

Nosotros abonaríamos un teoría que nada tiene de “curiosa”: la LMB está pagando una deuda con el Toro luego de que la llegada de este a las Mayores (1980-81) sirvió de mucho como distractor para que se dejara de lado el cochinero que se vivía tras la huelga de peloteros de 1980. La “Fernandomanía” sirvió de manera involuntaria  para que se alejaran en parte las muchas miradas sobre lo que sucedía entonces con la ANABE y los reiterados gestos de soberbia y arrogancia de los entonces directivos encabezados por Alejo Peralta, aquel que hizo del “los vamos a matar de hambre” su legado para la infamia.

Ninguna culpa de Valenzuela de lo anterior, él estuvo en lo suyo, ratificando lo que su descubridor Corito Varona vio en el entonces joven sonorense. Días en que inició el engaño histórico de Mike Brito, su ridículo protagonismo premiado al hacerlo actor de cine en películas de ficheras y que por la vía de los 20 dólares metidos en la bola de la camisa, Tomás Morales a diaria repitiera patrañas con mucho aroma a whisky.

CLARIDAD– Nadie podría estar en desacuerdo con este homenaje a Fernando Valenzuela, su grandeza y excelencia deportiva lo merece. Se podría cuestionar que el homenaje le llegue desde una liga en la que poco jugó, poco se le vio y en la que su aporte fue ralo. En nuestro caso, vemos mucho oportunismo en la LMB, manejando argumentos clichés y no san escondidas intensiones de engatusamiento: aprovechar la ignorancia que se cultiva con el tiempo.

Sí, de acuerdo, no se necesita haberlo visto lanzar para concluir que ha sido el mejor serpentinero mexicano que ha jugado en las Grandes Ligas y al reconocerlo, abrir el debate de si este tributo grandilocuente nace en ese factor o si en verdad en el pago de la deuda que la LMB tiene con Valenzuela.

Y así de rozón, la pregunta, ¿por qué no mejor declarar el 1 de Julio el “Día de la ANABE”? Así el homenaje sería para muchos y no para un solo pelotero, así fuera que algunos aprovecharan para en lugar de ir a los estadios, ir al panteón a llevarle flores a Alejo Peralta. Cuestión de ver los lados de la historia.

 

 

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