Inicio Grandes Ligas La historia detrás del contrato de Trout. Imperdible.

La historia detrás del contrato de Trout. Imperdible.

ESPN

ANAHEIM, California.- Todo comenzó con una pregunta muy simple, hecha a mediados del verano pasado. Las tres personas con mayor peso e importancia en los procesos de toma de decisiones dentro de la organización de Los Angeles Angels (el propietario Arte Moreno, el presidente John Carpino y el gerente general Billy Eppler) querían saber si Mike Trout estaría dispuesto a escuchar ofertas antes de convertirse en agente libre. Le preguntaron a su agente Craig Landis, quien entregó el mensaje a Trout. Éste reflexionó sobre el dilema y respondió con su característica sencillez: Sí, estaría dispuesto a escuchar y sí, si los números tienen sentido, lo consideraría.

La semilla finalmente dio frutos en la tarde del domingo en un escenario improvisado en frente de la puerta principal del Angel Stadium, mientras aproximadamente 3.500 aficionados llegaron temprano a un partido de exhibición para celebrar la extensión contractual por 12 años y $426.5 millones que convirtió a Trout en el atleta más acaudalado en América del Norte.

Trout expresó que “nunca pasó por mi mente” que no volvería a jugar con los Angels, ni siquiera cuando el resto del mundo lo imaginaba mudándose al Noreste de Estados Unidos. Los Angels retuvieron a Trout hasta la temporada 2030, momento en el cual tendrá 39 años. Aseguraron los servicios del mejor jugador de su generación por la totalidad de su carrera dos años antes del momento previsto para que éste se hiciera agente libre, a pesar de nunca han ganado un partido de playoffs con él presente.

Surgieron varias interrogantes con respecto a si Trout, de forma inevitable, pactaría con los Philadelphia Phillies, equipo cercano a su hogar de niñez en Nueva Jersey. Otras incógnitas surgieron sobre la idea si los Angels debieran considerar la idea de canjear a Trout si no podían asegurar un compromiso de su parte. Hubo preguntas con respecto a si los Angels ya habían perdido a Trout al no haber podido ganar con él.

Moreno, el multimillonario de 72 años, trató de desestimar esas interrogantes.

“Soy una persona sumamente optimista”, indicó. “Me colocan en la base de una montaña y miraré a mi amigo, diciéndole: ‘Muy bien, vamos a subir’. Me mirará como si pensara: ‘Estás loco’. Quizás no lleguemos a la cima en un solo día, quizás no lleguemos en una semana, pero la vamos a ascender”.

Ese intento de ascenso alcanzó un punto crítico en una tarde cualquiera de primavera a principios del presente mes, cuando Trout salió de un partido y, tal como acostumbra a hacer, caminó hacia las mallas detrás del home plate para estrechar la mano de Moreno.

“¿Me puedes dar 10 o 15 minutos?”, preguntó Moreno.

En plena negociación, aú

Con con mucha incertidumbre presente, Moreno buscó asegurar una reunión frente a frente con su jardinero central súper estrella. Se sentaron dentro de la oficina del manager en el Tempe Diablo Stadium y conversaron sobre todos los aspectos, desde el equipo pasando por el futuro hasta la afición, incluyendo la experiencia en líneas generales de Trout como miembro de los Angels.

“Terminamos pasando una hora metidos allí”, dijo Moreno, “hablando sobre toda clase de cosas”.

Eppler consideró que dicha reunión fue “realmente importante” con respecto a concretar el acuerdo. Dos días después, Trout envió un mensaje de texto a Eppler a primera hora de la mañana, preguntándole si ambos podían sostener una reunión en privado, por lo cual Eppler terminó rentando una habitación de hotel en Arizona.

“En ese momento”, dijo Eppler, “comencé a sentir que teníamos una oportunidad de concretar algo”.

El convenio se completó aproximadamente una semana después, aunque no se produjo un momento fundamental que convirtiera a Trout en miembro de los Angels de por vida.

Todo se originó gracias a la forma en la cual lo han tratado durante el transcurso del tiempo: cómo le pagaron un poco de dinero extra después de su segundo año, la forma en la cual le apoyaron luego del súbito fallecimiento de su cuñado, cómo le apoyaron cuando Major League Baseball cuestionó su deseo de convertirse en figura del marketing. Fue la forma en la cual Eppler mejoró el sistema de granjas y comunicó su visión. Fue el atractivo que representa vivir en Laguna Beach y esas 2,800 millas que separan su vida del béisbol de su vida hogareña.

Fue Trout, quien en conclusión no quería alterar lo que, a su criterio, es una situación positiva.

“Nunca consideré que (Trout) tenía más del 50 por ciento de probabilidades de hacerse agente libre porque sabía que a Mike le ha gustado estar aquí”, expresó Landis. “Si los Angels realmente querían contratarle y le extendían una oferta generosa, sería muy difícil para él rechazarla, porque sé que Mike nunca ha sido una persona que piense en ganar hasta el último dólar posible”.

A medida que el verano daba paso al otoño, la gerencia de los Angels seguía considerando la idea de extender una oferta inminente. Sin embargo, Trout y Landis pensaron que era mejor esperar unos meses. Querían ver quién se convertiría en el nuevo manager del equipo, quienes se incorporarían al roster durante y la temporada baja y, lo más importante, la clase de contratos que firmarían Bryce Harper y Manny Machado. Eppler volvió a preguntar en enero si Trout seguía dispuesto a escuchar ofertas antes de hacerse agente libre y la respuesta permanecía igual.

En el caso de la primera extensión contractual de Trout (negociada durante el mandato de Jerry Dipoto como gerente general), surgieron una serie de opciones distintas, que oscilaban entre un pacto a corto plazo hasta uno de por vida. En el caso actual, la exigencia era clara: Trout deseaba que éste fuera su último contrato, lo cual significaba asumir un periodo de 10 años y sumarlo a las dos campañas remanentes en su extensión por seis años y $144.5 millones firmada por él durante la primavera de 2014. Los Angels no querían cláusulas de rescisión y los allegados a Trout lo aceptaron rápidamente.

Cuando se comenzaron a intercambiar ofertas entre ambas partes a finales de febrero, los Angels expresaron ciertas reservas con respecto a pagar demasiado dinero cuando un atleta se acercase a los 40 años, temerosos de revivir la situación experimentada con Albert Pujols. Fundamentalmente, las tres o cuatro semanas siguientes giraron en torno a cómo el valor anual promedio reflejaría esa situación.

“Tuvimos una diferencia y la superamos”, expresó Landis, sin disposición a revelar detalles específicos. “Expresaron una inquietud, nosotros respondimos y llegamos a un nivel en el cual ambas partes se sintieron cómodas”.

Desde la tarima, Moreno hablaba entre risas con respecto a la forma en la cual “todos se mantenían firmes durante los 30 o 40 días finales”. Trout bromeó sobre el hecho que, durante ese periodo, hablaba más con Landis que con su esposa Jessica.

Durante el transcurso de dichas conversaciones, Trout seguía regresando al mismo punto: Sabe que le gusta jugar con los Angels, pero no sabe si le agradaría la experiencia de jugar en otro sitio. Igualmente, Landis le recordaba a Trout lo difícil que es predecir cuáles equipos tendrán suficientes recursos económicos para firmar peloteros cuando los precios se han disparado a niveles tan altos, una realidad que quizás se evidenció de mejor manera con la incorporación de Machado a los San Diego Padres.

Al final, Trout no creía que el dinero extra que podía asegurar como agente libre valdría la pena por encima de toda la incertidumbre que rodearía su tentativa salida al mercado.

“Creo que pasar toda tu carrera con un mismo equipo es muy bonito”, dijo Trout. “Eso fue un elemento que tenía en mente, a la hora de conversar… si me iba en dos años, quizás me habría arrepentido un poco cuando mirara atrás, porque me encanta estar aquí”.

Ahora, los Angels tienen la responsabilidad de armar su equipo alrededor de Trout. En épocas previas fueron agresivos, invirtiendo aproximadamente $450 millones en Pujols, Josh Hamilton y C.J. Wilson entre 2012 y 2013. Esos contratos los hicieron retroceder, obligándolos a permanecer en ese punto medio incómodo entre construir con miras al futuro e intentar ganar en el presente.

Ahora, tal como lo indicó Moreno, el presupuesto se está liberando. Aparte de Trout, solamente Pujols (contratado hasta 2021) y Upton (hasta 2022) están comprometidos más allá del torneo 2020. Luego, un sistema de granjas de los Angels con Jo Adell y Griffin Canning como principales prospectos podría aportar óptima producción a bajo costo.

Moreno expresó que los Angels contarán con “toda clase de flexibilidad”.

“Vamos a seguir construyendo algo sostenible aquí, algo saludable y esperamos ser, de forma perenne, uno de los principales equipos del béisbol, año tras año”, dijo Eppler. “Esa es nuestra referencia”.