Inicio Ruidos del Dugout Optimista en la época de la pelota voladora

Optimista en la época de la pelota voladora

Cierto, se han bateado más cuadrangulares en este inicio del 2019 que en el 2018 dentro de la liga mexicana, creo que la nueva pelota Franklin ha influido para ver tantos cañonazos, en todas las plazas, sureñas o norteñas, pegadas al mar o en altura.

¿Pero es esa la única causa de los carnavales ofensivos que hemos visto?

Hasta el viernes van 6 juegos y 5 clubes llevan más de 10 cuadrangulares. Solamente Olmecas que tiene 2 batazos de cuatro estaciones se encuentra en otra dimensión.

Hablando con lanzadores de algunos clubes coinciden al señalar que la bola sale con más velocidad de su brazo con mucho movimiento a home, tal vez será la estructura de la que está hecha con respecto a la anterior, pero eso les puede ayudar y no perjudicar como ha sucedido.

Quizás sea el poder familiarizarse con la pelota lo que falta a los lanzadores. Una vez que ello ocurra y se asiente el pitcheo van a bajar a la normalidad los garrotazos. Yo no creo que lleguemos a una nueva etapa de la pelota Comando XXXXX que volaba tanto como un pájaro en los años ochenta.

Y si del lado ofensivo continúa la tendencia del poder va a peligrar el récord de LMB de 54 cuadrangulares de Jack Pierce que lo implantó en la etapa de la Comando aunque conociendo al buen Jack era un genuino cañonero de la época.

¿Por qué soy optimista de que los números de poder van a bajar? De acuerdo a estudios realizados para la liga el promedio de homeruns por jornada en este inicio de LMB es de 18 por día mientras que a esta misma altura pero en 2018 el registro señala que era de 14 bombazos por jornada en total. 4 batazos de grueso calibre es la diferencia al momento.

En grandes ligas donde se utiliza la Rawlings la tendencia también ha ido al alza, Marineros de Seattle es un buen ejemplo de esto. Llegaron a 15 juegos al hilo dando al menos un homerun lo cual constituye un récord para el arranque de temporada.

Una marca así la pudiéramos esperar de los Yanquis, Boston o algún otro club bateador. No del equipo de Seattle.

Pero eso habla justamente de que la pelota vuela en todos lados y con todas las marcas, es cuestión de ajustarse.

En nuestro país de no poder bajarse la cantidad de cañonazos pudiera darse el caso de una modificación en la composición de la pelota Franklin. Eso creo que sería en un caso extremo.