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De peloteros a comerciantes…

Por: HÉCTOR MEZA B.

Viajes, hoteles categoría 4 ó 5 estrellas, peticiones de autógrafos y/o fotografías, entrevistas, reconocimiento en las calles, adrenalina a tope en el terreno de juego, aplausos y muchas facilidades (claro, también muchos sacrificios) que no cualquier trabajador disfruta por no ser famoso, son algunas de las cosas que el pelotero profesional tiene que hacer a un lado una vez que decide, o se ve obligado a, retirarse.
No resulta fácil aceptar el glamour y luego dejar de ser una estrella del juego. La retirada llega por la edad, lesiones o enfermedades, e incluso suelen aparecer en el deportista sentimientos de pérdida y un gran vacío.
Adaptarse a la soledad de retiro es una etapa sumamente difícil y más todavía para los que no saben que hacer con el tiempo libre. En cualquier etapa del ser humano se debe tener un Plan B para seguir adelante con su vida y recordar siempre que la vida como pelotero es corta.
No faltan quienes creen que por haber sido profesional del deporte, en este caso del beisbol, se sienten con la capacidad de mantenerse económicamente enseñando niños o en puestos de coachs, pero ni siquiera eso es un sinónimo de seguridad laboral.
Así, mientras algunos deciden aventurar en la política como los casos del gran Ronnie Camacho que fue presidente municipal de 1982 a 1985, o de Adán Amezcua que hoy es funcionario del deporte municipal en Culiacán, hay otros que se arriesgan en el siempre impredecible tema del comercio.

LOS COMERCIANTES
Hay cuatro casos palpables ahora mismo: los sinaloenses José de Jesús Muñoz y Miguel Ángel González, el sonorense Nicolás García y el lagunero (de Torreón) Fernando Rodríguez.

PEP“Pepe Chuy” Muñoz, un outfielder mochiteco que se ganó la vida en los diamantes durante 17 temporadas entre LMB y LMP, hoy sostiene a su familia con los ingresos que le deja una tienda de artículos deportivos en Guasave.
“Hace dos años lo puse y, la verdad, bendito Dios nos está yendo bien ya que pues ayuda mucho el haber jugado béisbol profesional porque uno hace muchas amistades en todos lados”, dice este hombre cuya última temporada en LMB fue en el 2013 con Monclova después de darle muchas satisfacciones a los Saraperos de Saltillo.
En la LMP vistió dos franelas: Cañeros de Los Mochis y Tomateros de Culiacán.
“De echo estoy trabajando para el Instituto del Deporte de Guasave, le estoy surtiendo todo el material deportivo”, agrega muy animado el ex outfielder.

DEL DIAMANTE A LA COCINA
Nicolás García fue un infielder de 1999 a 2014 para organizaciones de EU, de LMB y LMP. A diferencia de Muñoz, desde antes de optar por el retiro él comenzó a hacer sus pininos como comerciante. Fue así como desde 2011 inició a involucrarse en la venta comida a base de productos del mar, en un establecimiento en Ciudad Obregón al que entonces bautizó como Mariscos “El Gran Nico” en honor a su padre, un ex pitcher profesional que en Liga Mexicana del Pacífico, por ejemplo, brilló durante 18 años con los Yaquis, cuya organización en 2014 lo elevó a su Salón de los Inmortales.
Ahora, el restaurant se llama “El 7 Mariscos”.
“Desde que jugaba, en 2011, lo inicié y ahí va agarrando vuelo. Estamos pensando en franquiciar pero no está fácil”, dice.
García jugó en Liga Mexicana con Puebla, Saltillo, Torreón, Reynosa y Tijuana. En la LMP fue parte de Águilas, Tomateros y Yaquis.
“Yo lo atiendo el negocio y también preparo, tengo mis recetas, pero ya estoy saliendo de cocina poco a poco”, agrega.

Rodríguez, quien como pelotero fue conocido como “He Man”, tiene 9 años dedicado a la venta de guantes de beisbol personalizados, además de ser coach con los Vaqueros del Unión Laguna, mientras que Miguel Ángel González, originario de Guasave, ahora se gana la vida en la venta de baguettes.