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Una gran trayectoria la de Daniel Fernández

Un 1 de mayo, pero del 2001, el pequeño gigante Daniel Fernández empató el récord de mil 505 carreras anotadas que estaba en poder de Héctor Espino, una de las marcas de todos los tiempos en Liga Mexicana de Beisbol difícil de alcanzar, y esa noche los Diablos Rojos del México se agenciaron el primero de la serie en casa, al derrotar a Algodoneros de Unión Laguna por pizarra de seis carreras a cinco.
Bajo una lluvia tormentosa, Fernández, quien jugaba su temporada número 19 en Liga Mexicana, igualó el récord del “Supermán de Chihuahua” en la sexta entrada. El jardinero central de los Diablos, abrió la tanda con doblete al derecho y detrás de él, Ramón Esquer lo empujó a la goma con sencillo al mismo jardín; lo que a la postre significó la carrera de la diferencia, el México se impuso 6-5 a Unión Laguna.
Tras pasar a la caja registradora, el público ovacionó a Daniel y toda la Pandilla Escarlata salió del dugout para felicitarlo.
Con lágrimas en los ojos, el veracruzano dijo al finalizar el duelo, “es una gran felicidad llegar a una marca de uno de los peloteros más grandes del beisbol mexicano, pero esto no lo hubiera logrado sin el apoyo de mis compañeros y en especial del de mi familia”.
Y aunque Daniel Fernández sin saberlo rompería el récord de Héctor Espino un día más tarde, recalcó: “No importa cuántas marcas que él hizo, caigan… siempre seguirá siendo el más grande de todos los tiempos en la pelota nacional”.
Paradójicamente, en este partido jugó Daniel Espino, tocayo de Fernández e hijo del “Supermán”, quien congratuló lo hecho por su rival: “nadie es eterno, ni siquiera mi papá. Las marcas se hicieron para romperse y me da mucho gusto ver como grandes peloteros lo hacen. No todos los días se es testigo de una gran historia”.
Y agregó: “Si mi papá estuviera vivo, sé que estaría muy contento, él sabía que lo más importante en esta profesión es la alegría que se le puede dar al espectador”.
Esa noche histórica de Daniel Fernández, bateó de 3-2, sencillo en su primer turno; en la segunda entrada le dieron base por bolas; produjo una con elevado de sacrificio al jardín central en la cuarta; conectó doblete y anotó en la sexta; y se embasó en bola ocupada en la octava entrada.
El 2 de mayo del 2001, Daniel Fernández se colocó como el número uno de todos los tiempos en la Liga Mexicana de Beisbol en el departamento de carreras anotadas, iniciando el ataque escarlata, en el cierre de la octava entrada conectó cuadrangular solitario por el jardín derecho del Foro Sol, y curiosamente dejó atrás la marca de 1,505 anotaciones por la vía del cuadrangular, el sello de Héctor Espino, y más curioso aun, al pasar por la primera almohadilla la primera mano que estrecho fue la del hijo del “Supermán de Chihuahua”, Daniel Espino, que cubría la inicial por los Algodoneros de Unión Laguna. De esa manera espectacular, Danny Fernández llegaba a 1,506 anotaciones en la LMB.